El homenaje de la Justicia al Bicentenario - Infojus 79

Ago 1 2016
Por: Iride Isabel Maria Grillo
El viernes 1 de julio de 2016 en la ciudad de San Miguel de Tucumán los representantes de los Poderes Judiciales de la Nación, de las Provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en ocasión del Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional, suscribimos una declaración: “... con el objetivo primigenio y permanente de afianzar la justicia, reafirmando el compromiso con la salvaguarda de las bases democráticas, republicanas y federales sobre las que se asentaron los ideales de nuestros próceres y la conformación de la Nación Argentina.
 
Insistimos en la independencia del Poder Judicial, de modo que los jueces y juezas se desempeñen con libertad y que sus sentencias constituyan la aplicación del derecho a las circunstancias del caso sin ninguna injerencia ajena. Solo un poder judicial independiente podrá enfrentar el desafío del nuevo milenio de alcanzar una administración de justicia rápida, eficaz, transparente y reparadora.
 
Ratificamos el compromiso con:
1) El federalismo, basado en la asignación de competencias jurisdiccionales provinciales y federal prevista en la Constitución Nacional que tiene como intérprete final a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
 
2) La tutela judicial efectiva de todas las personas que asegure el acceso a justicia, el debido proceso y una sentencia justa y oportuna.
 
3) La protección de los vulnerables mediante la aplicación de los derechos económicos y sociales.
 
4) El cuidado del ambiente para que las generaciones futuras tengan un futuro promisorio.
 
5) La afirmación del sistema republicano, la transparencia y la lucha contra la corrupción a fin de terminar con la impunidad.
 
Dijo Juan Bautista Alberdi que “la Constitución general es la carta de navegación de la Confederación Argentina”. En su pensamiento, la Nación tendrá siempre un camino seguro con sólo volver sus ojos a la Constitución y seguir el camino que ella le traza. Así, podremos fortalecer día a día el proyecto de Nación que los congresales de 1816 concibieron y juraron defender en esta misma Casa Histórica”.
 
Fuimos protagonistas de ese hecho histórico e irrepetible. Estuvimos allí, dejando nuestras huellas en cada paso que dimos compartiendo el sentimiento común de encontrarnos fraternalmente unidos por la emoción de ese dia en que el tiempo se detuvo para cobijarnos en esa casa digna y austera como debe ser la república que libremente elegimos  adoptar.Nuestras firmas quedaron allí estampadas como otrora lo hicieron nuestros representantes doscientos años atrás.Las generaciones futuras podrán reclamarnos su cumplimiento y responsabilizarnos por el presente que les devendrá.
 
Al finalizar el acto una voz respetuosa  estalló en el aire imprevistamente increpándonos en ese patio. El pedido  de justicia de un ciudadano que elevó su voz representando a tantas voces del silencio que nos increpan con los puños cerrados  del dolor y con las manos abiertas de la esperanza.
 
En este tiempo social de la justicia que estamos caminando juntos debemos interrogarnos respecto a qué espera la ciudadanía de nosotros hoy, tenemos la posibilidad y la responsabilidad de  afianzar la justicia que alguna vez libremente decidimos integrar.
 
Cuidemos nuestra justicia para que la coherencia en el sentir, el pensar, el decir y el hacer como máxima conductora de un espíritu "sabio", sea la regla de gobierno de nuestras conductas públicas y privadas en la construcción del ser nacional.
 
Aprendamos a vivir bajo el amparo de la Constitución, que es suprema y tiene fuerza normativa, para regir el comportamiento global de una sociedad, en la que está diseñado el programa de gobierno de las autoridades constituídas, obligadas a cumplirla y hacerla cumplir, y de los partidos políticos, como instituciones fundamentales de la vida democrática vehiculos de acceso a las magistraturas públicas.
 
Demostremos que la Constitución es la garantía que nos protege frente a dos males que siempre acechan a las sociedades, el despotismo y la anarquía.
 
Elevo mi plegaria a Dios, fuente de toda razón y justicia como lo establece el Preámbulo  de la Constitución Argentina  para que a doscientos años de nuestra independencia  nos sintamos fraternalmente libres e iguales fortaleciendo la unión nacional en derechos, deberes y responsabilidades.
 
Isabel Grillo